Sunday, January 11, 2015

Andar de Frédéric Gros



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Suplemento Cultura, Diario Perfil, 11 de Enero de 2015.


El nombre de Frédéric Gros tiene una resonancia poderosa para quiénes estudiaron la obra de Michel Foucault. Su trabajo como curador y editor de los últimos cursos del filósofo en el Collège de France es remarcable. Gros es además profesor en la Universidad París XII y ha trabajado sobre tópicos como la psiquiatría, el derecho y la violencia.
   El libro de su autoría que se ha lanzado como novedad se llamada Andar. Una filosofía (Taurus). Se trata de un texto que engarza diferentes reflexiones sobre el acto del caminar desde una perspectiva filosófica o literaria: por allí se trenzan escritores y pensadores como Kerouac, Nietzsche, Rimbaud, Rousseau, Thoreau, los cínicos griegos, Nerval, Kant o Gandhi. Para Gros, no todos los andares son iguales en su forma y búsqueda: los hay vigorosos, lentos, firmes o difusos. Una cosa será el andar hasta la cima escarpada de las montañas que visitaba Nietzsche y una muy diferente la flanerie urbana de Baudelaire o Walter Benjamin a través de un París nocturno y vicioso. Muy disímiles serán, desde luego, las caminatas regulares y lacónicas de Immanuel Kant por su natal Königsberg (de la que nunca salió) que la fuga a lo salvaje americano de Henry David Thoreau. Aquí no hablamos de trekking ni jogging pero sí de soledad. A propósito del mencionado Thoreau y su opus Walking, dice Gros: “Caminar es ponerse a un lado: al margen de los que trabajan, al margen de las carreteras de alta velocidad, al margen de los productores de provecho y de miseria, de los explotadores y los laboriosos. Caminar es experimentar lo real”. Efectivamente, de eso se trata en el libro de Gros. Es el caminar como experiencia, no como ejercicio físico ni paseo vulgar. La caminata como modo de conocimiento inclusivo o patrón de lo nuevo. Allí se verá esa tensión entre las dos posibles direcciones del caminar: hacia el Este o el Oeste. La utopía americana es hacia el Oeste, lo salvaje, lo anómalo, lo mestizo, lo indio, hispano y negro. El salvajismo primitivo es, paradójicamente, el porvenir, lo que se avecina. Por eso los beatniks se fugaban hacia California, allí está el deseo anti-normalizado, el cuerpo emancipado; la carretera es la vida, como se asevera en On the Road de Jack Kerouac.
   Es para Gros una reinvención posible el caminar, por eso repasa también experiencias como “El camino de Santiago”. Motor creativo, abridor de puertas, de todo menos ejercicio. Es el andar una manera de pertrecharse para ir a la guerra cotidiana. Las caminatas nietzscheanas por Italia y Francia son la condición de posibilidad de su filosofía, su detonantes de ideas bomba. El caminar kantiano en su monotonía es un puntal en la arquitectura de la voluntad personal, pero tiene en la filosofía cínica y estoica una aliada táctica no menor. Los cínicos como Diógenes, a los que Gros repasa, se revelan como grandes caminadores desnudos por los restos de la Polis platónica, como escandalizadores de la plebe con su exhibicionismo rapaz. En el fondo, la filosofía se hace caminando, cual Sócrates. Allí está, entonces, el corazón del libro de Gros. Una celebración, una descripción leve pero no por ello menos grave. Un verdadero paseo por el interior de las motivaciones de los trayectos caminados.
   Un párrafo aparte merece la reflexión de Gros en torno al caminar como forma de libertad, como ejercicio incluso de cierta rebeldía. Dice el autor: “En las largas caminatas es donde mejor se entrevé esa libertad hecha toda de renuncia. Cuando se lleva largo rato caminando, llega un momento en el que uno ya no sabe cuántas horas han pasado. Y uno se siente libre, porque, cuando intenta recordar los signos antiguos de nuestra permanencia en el infierno, todo, absolutamente todo, parece irrisorio, minúsculo, sin consistencia”. Solo resta abrir el paso para que el andar no se detenga. Menuda tarea, la de Gros.


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Tuesday, January 06, 2015

Foucault Neoliberal




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Para La Agenda BA publiqué un nuevo artículo a raíz de las lecturas liberales y libertarias de la filosofía de Michel Foucault. Acá lo pueden leer.

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Monday, January 05, 2015

Curso Febrero: Pensar el cine con Deleuze


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Idea:

Entre 1983 y 1985 Gilles Deleuze publica La imagen-movimiento y La imagen-tiempo: dos libros centrales en los que el filósofo reflexiona sobre el cine a partir de las tesis del movimiento y el tiempo de la filosofía de Henri Bergson. A partir de allí es que elabora un sistema de categorías absolutamente originales e innovadoras para clasificar las imágenes del cine.
   Este es un curso teórico/práctico dónde veremos los conceptos del cine de Gilles Deleuze aplicados concretamente a escenas de los siguientes films: El soldadito (1963) de Jean Luc Godard, Alicia en las ciudades (1974) de Wim Wenders, El origen (2010) de Christopher Nolan, La noche de la expiación (The Purge, 2013) de James de Monaco, Dallas Buyers Club (2014) de Jean Marc Vallée y una escena dirigida y actuada por la pornstar Belladonna (2012). En cada clase veremos escenas de las películas seleccionadas que tomaremos como disparador para verificar la clasificación de imágenes que realiza Deleuze, pero también para reflexionar sobre las problemáticas políticas, estéticas o éticas de los directores de cine como pensadores emulables o en sintonía con otros filósofos. El objetivo, de este modo, residirá en analizar el sistema de categorías lógicas que despliega Deleuze y también cuestiones relacionadas con las ideas que subyacen en los films.

Programa:

Clase 1. El tiempo, la materia del cine
Temas: Las tres tesis sobre el movimiento de Bergson: 1) Movimiento-Instante, 2) Instantes privilegiados – Instantes cualesquiera, 3) Movimiento y cambio. Las cuatro escuelas de montaje: 1) Composición norteamericana, 2) Composición soviética, 3) Composición francesa, 4) Composición alemana.

Clase 2. Imagen-movimiento: el cine clásico de Hollywood
Temas: Los cuatro tipos de imagen-movimiento: 1) Imagen-percepción, 2) Imagen-afección, 3) Imagen-pulsión, 4) Imagen-acción o la Gran Forma de Hollywood: A) Western, B) Policial Noir, C) Musical.

Clase 3. Crisis de la imagen-movimiento y nuevos cines de Europa
Temas: La crisis de la imagen-acción. La imagen mental. Los nuevos cines de Europa: 1) Neorrealismo Italiano, 2) Nouvelle Vague, 3) Nuevo Cine Alemán.

Clase 4. Imagen-tiempo: pensar desde el cine
Temas: La imagen tiempo emancipada de la imagen-movimiento. La imagen-recuerdo y los cristales del tiempo. El pensamiento en el cine.

Bibliografía:
Deleuze, Gilles, La imagen-movimiento. Estudios sobre cine I, trad. Irene Agoff, Paidós, Barcelona, 1994.
Deleuze, Gilles, La imagen-tiempo. Estudios sobre cine II, trad. Irene Agoff, Paidós, Barcelona, 1996.
Deleuze, Gilles, Conversaciones, trad. José Luis Pardo, Pre-Textos, Valencia, 1996.
Deleuze, Gilles, Dos regímenes de locos. Textos y entrevistas (1975-1995), trad. José Luis Pardo, Pre-Textos, Valencia, 2007.


Bibliografía Complementaria:
AAVV, La política de los autores, Entrevistas de Cahiers du Cinéma, trad. Joaquín Bollo, Editorial Ayuso, Madrid, 1974.
Buchanan, Ian (ed.), A Deleuzian Century, Duke University Press, Durham, 1999.
Dosse, François, Gilles Deleuze y Félix Guattari. Biografía cruzada, trad. Sandra Garzonio, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2009.  
Olkowski, Dorothea, Gilles Deleuze and the Ruin of Representation, University California Press, Los Angeles, 1999.
Schérer, René, Miradas sobre Deleuze, trad. Sebastián Puente, Cactus, Buenos Aires, 2012.
Stivale, Charles J.(ed.), Gilles Deleuze. Key Concepts, McGill-Queen’s University Press, Montreal, 2005.
Wenders, Wim, La memoria de las imágenes. Textos de la emoción, la lógica y la verdad, trad. Pablo Sanz, Ediciones de la mirada, Valencia, 1995.
Zourabichvili, François, Deleuze. Una filosofía del acontecimiento, trad. Irene Agoff, Amorrortu, Buenos Aires, 2004.

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Duración: 4 clases – Costo: $ 450 (incluye material de lectura y copa de vino).
Todas las películas son originales y se proyectarán en reproductor de DVD y TV Led Samsung de 32 ”.


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Sunday, December 28, 2014

Solo para Adultos de Asa Akira




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Suplemento Cultura, Diario Perfil, 28 de Diciembre de 2014



A primera vista no es fácil pensar que una estrella pornográfica se dedique al arte de escribir el haiku. Imagen refractaria es la que da Asa Akira (New York, 1986), galardonada con los premios más rutilantes de la industria del cine de entretenimiento para adultos (AVN, XBIZ, etc.). Hermosa mujer asian-american que deja filtrar en sus papeles éditos cierto linaje: las geishas libidinosas y pálidas de las películas de Kenji Mizoguchi y Nagisa Oshima, pero también la decoración californiana de procedencia zen en un marco ominoso. Es así: Solo para adultos (Grijalbo), su libro, resulta una sorpresa. Pero lo sorpresivo sería poco si no fuese verdaderamente talentoso. Quizá el valor o lo digno de señalamiento es que se trata de un texto que atraviesa varios registros: poema, memoria, autobiografía, notas de rodaje, misceláneas, cartas apócrifas, ensayo. La vida de Asa aparece en un marco de un autoconciencia no exenta de sagacidad en torno al trabajo de una actriz pornográfica. Para ser justos, la puta intelectual puede llegar hasta la fuente de las hetairas griegas, sabias prostitutas, o las libertinas del marqués de Sade: Justine o Juliette Antecedentes en el sentido más reciente y espectacular sobran: Neü Sex (2011) y La sociedad Juliette (2013) de la ya retirada Sasha Grey –dedicada al cine mainstream y a su trabajo como DJ-, pero también más utilitarios en el caso de Cómo hacer el amor igual que una estrella porno (2010) de Jenna Jameson, bomba blonda y neumática de los noventas. En la misma corriente también han pensado y escrito con búsqueda reflexiva muchas otras figuras de este universo: Nina Hartley, Princess Donna, Belladonna, Lorelei Lee, Joanna Angel, Victoria Zdrok, A.J. Bailey, el actor transexual Buck Angel, la italiana Valentina Nappi o la ex novia de Marilyn Manson, Stoya.
   La comparación de Sasha Grey con Asa Akira adviene con docilidad, pero donde la primera nos entregaba una novela fallida a todas luces a causa de la pretensión “literaria” de plagar un texto explícito con citas de cine de autor, la oriental acierta al desplegar la primera persona con simpleza, sin aspiración alguna en ser considerada intelectual y logrando, paradójicamente, mayor densidad sin por ello apelar a referencias de autoridad o nombres lejanos para una industria que solo instruye a la carne como vector.
   Dice el 4 de julio: “Feliz cumpleaños, América. Hoy he practicado sexo por dinero en tus tierras”. Hay humor sardónico en Solo para adultos muchas veces malogrado por la pésima traducción, plagada de galleguismos que opacan el tono del libro, su libertad inusitada, y lo bajan de categoría. Incluso el propio título en inglés (Insatiable) es mucho más gráfico –remite a cómo apostrofaba Armando Bó sus filmes- que el mojigato “Solo para adultos”, muy aséptico. En rigor, Asa verdaderamente cuenta cierto derrotero de lo insaciable, de lo que no cierra nunca, lo que no se agota en jornadas de filmación orgiásticas, revolcones con su novio Toni Ribas –actor porno español-, masturbaciones compulsivas o pensamientos obsesivos en torno diversas prácticas que le urgen. Akira, que comenzó bailando como stripper en clubes de Manhattan, elabora un texto cargado de idas y vueltas. Aquí lo interesante de la actriz devenida escritora es su no bandera de reivindicación alguna, su anti-militancia, no hay feminismos ni otros derechos en el horizonte, ni tampoco vibrantes alegatos laudatorios que pretenden restarle superficialidad a un mundo que la tiene. Se trata del negocio del deseo, una industria montada en torno a los perdigones de las ansias vindicatorias de los sesentas. Solo para adultos tal vez sea el libro más testamentario en ese aspecto sin caer en falso refinamiento ni en ideologismos a la carta, muchos menos en victimismos que procuran ser sanados a partir de la restauración de la censura.
   La dedicatoria del libro: “Para mis padres, pero, por favor, no lo lean”. En ese sentido no está de más agregar esa intervención colorida. Los padres lo leen, claro: la actriz habla con ellos permanentemente en el texto, saben de su trabajo en la industria y parte del desafío consiste en explicarles de su plenitud al hacerlo sin coacción alguna. No está mal abismarse a esta literatura ocasional, con fines y rédito comercial, con campaña de marketing y firma de la autora en librerías de New York y San Francisco. A contrapelo total de perfectas maquinarias de facturación para señoras abúlicas como Cincuenta sombras de Grey pero sin el rebusque de Sasha G. –que pretendía salvar su voracidad sexual a cambio de chirolas culturosas-, Solo para adultos de Asa Akira condimenta con ironía, ergo, inteligencia, esta circulación siempre bizarra y rentable pero sin dejar de estar nunca en cierto margen, en un submundo de personajes divertidos y delirantes, tan libres como alucinantes.  


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