Sunday, May 24, 2015

Thomas Piketty y Yanis Varoufakis



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Publicado en el Suplemento de Cultura del Diario Perfil, 24 de mayo de 2015.


Suele olvidarse, pero los economistas también son intelectuales y muchos de ellos grandes estilistas literarios. El caso testigo es el propio Karl Marx  que, según nos cuenta su biógrafo Francis Wheen, tenía ambiciones literarias: escribió un poemario, un drama en verso e incluso una novela bajo el título de Escorpión y Félix. Luego llegaría el primer tomo de El Capital en 1867.
   Para ejercitar la memoria el presente nos trae dos nombres que resaltan a partir de sus libros recientes: El capital en el siglo XXI (Fondo de Cultura Económica) de Thomas Piketty y El minotauro global (Capitán Swing) de Yanis Varoufakis. Tanto el francés como el griego son dos economistas heterodoxos: socialista y keynesiano, el primero; marxista y libertario, el segundo.
   Sendos libros fueron lanzados al mercado con poco tiempo de distancia. Libros hijos de la crisis europea en particular y que plantean soluciones encontradas, no tan similares. El caso de Varoufakis es más notorio al ser el flamante Ministro de Finanzas del nuevo gobierno griego encabezado por Alexis Tsipras y su partido de izquierda Syriza. La coalición, que se presenta como de izquierda radical, agrupa un amplio arco que incluye comunistas, trotskistas, verdes, socialistas libertarios, posmarxistas y posanarquistas.  La victoria electoral del 25 de enero del corriente año por parte de Tsipras y los llamados euroescépticos colocó en el sitial de privilegio a un dandi mediterráneo como Varoufakis a cargo de la economía helena. Greco-australiano (porta la doble nacionalidad) es un autor de relevancia, tal como lo prueba en El minotauro global. Metáfora que remite a su tradición, el minotauro simboliza un monstruo financiero encerrado en el laberinto que permanece atrapado con la sola voluntad de ser alimentado sin fin por los países periféricos. Tal vez esa bestia que todo lo fagocita se trate de Alemania: su voracidad deglute al resto de los países menores, de los cuales Grecia fue el símbolo crítico a los estándares de la troika. El capitalismo global, según su mirada, tiene la lógica del minotauro.
   Piketty parece ser más modesto y neoclásico en su libro El capital en el siglo XXI. Monumental trabajo que tomó quince años de investigación (1998-2013) y cuya radicalidad y peso también se ciñe a las cifras de ventas: casi dos millones de ejemplares en todo el mundo (siendo un libro de casi setecientas páginas). Recientemente reconocido por su rechazo a la distinción de la Legión de Honor del Gobierno francés, Piketty a veces es presentado como un “Marx moderno” pero lo más atinado sería arrimarlo a cierto keynesianismo. Si bien alabó el neo-populismo de Syriza, al que adscribe Varoufakis, su eje se asienta en el problema de la distribución del ingreso y apoyó durante un tiempo las ideas del Partido Socialista francés.
   La estructura del bestseller exigente de Piketty se articula en cuatro partes diferenciadas: ingreso y capital, la dinámica de la relación capital/ingreso, la estructura de la desigualdad y la regulación del capital en el siglo XXI. Repasando las teorías decimonónicas de Malthus, Ricardo y Marx, la mirada de Piketty parece ir en otra dirección a la fashión marxista libertaria de su colega griego. Si bien podemos leer los dos libros como una consecuencia de la crisis crediticia de 2008, particularmente en Europa, también se puede estirar la reflexión de Piketty y Varoufakis hacia el pensamiento en términos generales. Vale decir, una revisión de ciertos planteamientos del liberalismo y neoliberalismo desde un prisma crítico, más o menos de izquierda.
   Tanto El minotauro global como El capital en el siglo XXI son dos textos voluminosos, conceptuales, arriesgados y creativos. Pareciera que la economía estuviese revitalizada en la segunda década del siglo XXI.  Varoufakis y Piketty hacen foco en una problemática común: la distribución del ingreso. En el caso del economista griego, critica con igual dureza las políticas ortodoxas (de la Escuela de Chicago) como la solución de Keynes. En el caso de Piketty se muestra más amable con el keynesianismo.
   Finalmente, es remarcable la presencia de guiños literarios en el libro de Piketty, que cita las novelas de Balzac y Jane Austen como ejemplos de la producción de la época, así como el empleo del recurso del mito en Varoufakis, presente en su título y lógica argumentativa. La economía parece volver a su alianza con las letras. Después de todo, el número no tiene nada de frío.


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Wednesday, May 20, 2015

Massa, la biografía, de Diego Genoud

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Leí la biografía de Sergio Massa de Diego Genoud y escribí este texto en La Agenda. 

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Tuesday, May 19, 2015

Izquierda Libertaria, un breve video

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A raíz de la salida de la revista Stirner en España me pidieron que grabe un breve video comentando mis ideas sobre la izquierda libertaria.

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Monday, May 18, 2015

Sunday, May 17, 2015

Después de la finitud de Q. Meillassoux



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Publicado en Suplemento Cultura del Diario Perfil, 17 de mayo de 2015.


Es algo digno de atención que se hable de un nuevo movimiento filosófico en el siglo XXI. Eso fue lo que sucedió con el llamado “realismo especulativo” o más estrictamente “materialismo especulativo”. La conformación de esta corriente tuvo dos piedras fundantes: la publicación en Francia de Aprés la finitude (2006) traducido al español y editado bajo el título Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la contingencia de Quentin Meillassoux (Caja Negra), así como su rápida traducción al inglés por parte de Ray Brassier que motivó la celebración en 2007 de un coloquio en el Goldsmith College de la Universidad de Londres en el que bajo la moderación de Alberto Toscano, el propio Brassier y Meillassoux junto Iain Hamilton Grant y Graham Harman expusieron sus ideas.
   El nombre de “realismo especulativo” se aplicaría desde ese momento inaugural a toda la corriente de pensamiento que tendría allí su origen y que acabaría formando un movimiento clave de este siglo. Particularmente, el caso de Meillassoux, nacido en París en 1967 y doctorado en 1997 con una tesis dirigida por Bernard Bourgeois fue el punto de partida al cual Alain Badiou (que prologa la edición castellana del libro) coloca en un sitio de relevancia. El libro de Meillassoux retoma desde la raíz la problemática de la filosofía crítica de Immanuel Kant. Vuelve a formular la siguiente pregunta: ¿de dónde puede provenir esa pretendida necesidad, en la medida en que, indiscutiblemente, la experiencia sensible, de la que proviene todo lo que sabemos o creemos saber sobre el mundo, no puede garantizar ninguna? La respuesta kantiana es que todo proviene de la experiencia, retomando filamentos del empirismo inglés. Pero la necesidad en sí no proviene de la experiencia sensible sino de la actividad constituyente de un sujeto universal que Kant denomina Sujeto Trascendental.
   Badiou dice que Quentin Meillassoux es un pensador que abre la historia de la filosofía concebida luego de Kant como un opción entre el dogmatismo, el escepticismo y la crítica. Después de la finitud se revela, entonces, como una “crítica” de la Crítica kantiana que se puede formular de la siguiente manera: ¿la desabsolutización del pensamiento implica también la desuniversalización del mismo? En este sentido, ¿el final de la metafísica como “desabsolutización del pensamiento” consiste en la legitimación a través de la razón de cualquier creencia religiosa en el absoluto? O bien, la siguiente afirmación: el final de la metafísica, al sustraer a la razón de todas sus aspiraciones de absoluto, tomó la forma de un retorno de lo religioso. El problema en gran medida dependerá de lo que Meillassoux denomina “correlacionismo”, esto es el grado de injerencia del sujeto en el mundo. La posibilidad de volver a pensar los objetos como entidades independientes, de allí la pata “realista” o en rigor “materialista” que Meillassoux y esta corriente plantea, en particular Graham Harman en su libro Hacia el realismo especulativo (Caja Negra).
   La cuestión a responder será entonces: ¿dónde se cocina la realidad? Si el objeto intencional se presenta dentro del objeto real, queda por ver el rol de las cualidades sensibles y de la subjetividad en ese proceso. En cierto sentido, lo que la filosofía de Meillassoux expone, y también consigna la tradición joven del realismo especulativo, es una suerte de revival de la metafísica a partir de las reflexiones de Kant, Heidegger o Whitehead. Un diálogo superador entre la tradición continental y analítica que aspira a retornar al interrogante en torno a la factualidad. Es una aspiración ambiciosa la aquí tenemos, en algún sentido, Meillassoux propone volver a pensar la realidad, el mundo, los objetos. Una suerte de reconciliación con el objeto luego del kantismo que colocó en el centro de sentido a la subjetividad trascendental pero también luego de Heidegger y el postestructuralismo que desarmaron la pretensión moderna. Es una pregunta incómoda y una apuesta fuerte la de Meillassoux. En momentos donde la filosofía parece anclarse en fórmulas estandarizadas, vagas e ideas remanidas (como las de la nueva estrella en boga: el coreano-germano Byung-Chul Han) la aparición del realismo especulativo dota de vigor y rigor a la filosofía del siglo XXI.

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Saturday, May 16, 2015

Curso: Filosofía Libertina


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“El libertinaje, en la época en que triunfaban las luces, ha llevado una existencia oscura, traicionada y acosada. El libertinaje ha pasado ahora del lado de la sinrazón”.
Michel Foucault, Historia de la locura en la época clásica


“Libertino es el sujeto singular, el pájaro de cetrería que es educado para regresar y no regresa; libertino es el individuo solar, solitario y radiante que siempre aspira a más libertad”.
Michel Onfray, Por un libertinaje solar

Idea:

El término "libertino" adviene de libertinus palabra usada en latín para denominar al "esclavo liberado por su amo", emancipado. Posteriormente, Juan Calvino la emplea en 1545 para referirse a "herejes que piensan libremente y niegan el pecado". A partir de allí se la usa en sentido peyorativo como impío, incrédulo, ateo, licencioso, desvergonzado o lujurioso. El modelo de libertino aparece en escena a partir de la figura literaria de Don Juan de Tirso de Molina –luego reciclada múltiples veces en Bryon, Moliere, Mozart y otros. Aunque algunos remitan a Giacomo Casanova, lo propio es que este iba de cacería seductora y no hacía un elogio del sexo tarifado, múltiple y pansexual, como suele ser evidente en el libertinismo más orgulloso: la actitud de Casanova, en rigor, es la de un amante compulsivo, no la de un libertino como el marqués de Sade. Para el libertino la razón es el cuerpo y todo aquello que vaya contra o normativice sus pulsiones, instintos y deseos es negado e inmoral.
   A grandes rasgos, podemos denominar filosofía libertina al pensamiento que va desde la muerte de Michel de Montaigne en 1592 al deceso de Baruj Spinoza  en 1677. Es una vertiente del pensamiento barroco que luego se extiende en los ultras de la ilustración del siglo XVIII. La filosofía libertina es de inspiración montaigneana, es decir, los Ensayos son el disparador de su desarrollo y fundan su visión de mundo. A riesgo de resultar forzado pero claro, podemos hablar de dos formas de libertinismo: el libertino erudito, es también llamado "librepensador" y "epicúreo", como Pierre Gassendi, y, por otra parte, el libertino de costumbres, el disoluto en prácticas sexuales, como Julien Offroy de la Mettrie y el Marqués de Sade. Sin embargo, la separación de ambos es menor ya que todos, en algún sentido, pertenecen a las dos categorías. El libertino erudito, (el emancipado) suele ser libertino sexual.
   La tradición del sensualismo y la voluptuosidad, llamada fáunica (en contraposición al paradigma espiritual e idealista de Platón al amor romántico) es una piedra angular de imágenes. Por lo tanto, el cine es un receptáculo ideal del deseo representado. Veremos en algunas escenas lo que Gilles Deleuze llamaba la imagen-pulsión, esta es aquella donde el afecto se “pervierte” para devenir degenerado en el marco de la pulsión y sus representaciones: la repetición o el fetiche. En este sentido, directores como Buñuel y Kubrick ponen en escena esta lógica. En la misma dirección, la pornografía es un territorio colosal y sistematizado: desde estilos y estéticas diversas, más o menos hardcore, hasta un star system consolidado y marcado por estrellas singulares como Belladonna y Sasha Grey que se destacan por múltiples razones y por su arsenal significante en materia intelectual.
   En este seminario haremos un trayecto por el camino de la razón libertina, acompañados de las figuras míticas de su constelación: del sátiro al fauno, de Satanás a Don Juan, del libertino erudito al bisexual, de los anormales al sodomita, de la prostituta a la actriz porno. Esa genealogía filosófica y estética implica en gran medida una reflexión sobre lo otro de la razón, aquello que Michel Foucault llamaba la transgresión: los cuerpos indóciles.

Programa:

Clase 1.Filosofía del libertinismo: de los sátiros al barroco
Bibliografía:
Aretino, Pietro, Diálogos de cortesanas, Emecé, Buenos Aires, 2001.
Bergerac, Cyrano de, Cartas satíricas y amorosas completas, Páginas de espuma, Madrid, 2009.
Fernández, Luis Diego, Hedonismo Libertario. Ensayos sobre erotismo y pornografía, Editorial Innisfree, Madrid, 2013.
Laqueur, Thomas W., Sexo solitario. Una historia cultural de la masturbación, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2007.
Lissardi, Ercole, La pasión erótica. Del sátiro griego a la pornografía en Internet, Paidós, Buenos Aires, 2013.
Muchembled, Robert, El orgasmo y Occidente. Una historia del placer desde el siglo XVI a nuestros días, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2008.
Onfray, Michel, Teoría del cuerpo enamorado. Una erótica solar, Pre-Textos, Valencia, 2002.
Onfray, Michel, Los libertinos barrocos, Contrahistoria de la filosofía III, Anagrama, Barcelona, 2009.

Clase 2. La razón libertina del siglo XVIII: Sade y La Mettrie
Bibliografía:
Anónimo, Mi vida secreta, trad. Antonio Escohotado, Tusquets, Barcelona, 2006.
Barthes, Roland, Sade, Fourier, Loyola, Cátedra, Madrid, 1997.
Blanchot, Maurice, Lautreámont y Sade, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1990.
La Mettrie, Julien Offory de, El arte de gozar, Editorial Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba, 2008.
La Mettrie, Julien Offroy de, El discurso sobre la felicidad, Editorial El cuenco de Plata, Buenos Aires, 2005.
Onfray, Michel, El deseo de ser un volcán. Diario hedonista, Perfil Libros, Buenos Aires, 1999.
Onfray, Michel, Los ultras de las luces, Contrahistoria de la filosofía IV, Anagrama, Barcelona, 2010.
Sade, D.A.F. Marqués de, La filosofía en el tocador, Ediciones LEA, Buenos Aires, 2006.
Sade, D.A.F. Marqués de, Juliette, Le Diable Erotique, Buenos Aires 1998.
Sade, D.A.F. Marqués de, Las 120 jornadas de Sodoma, Editorial Tusquets, Barcelona, 1991.

Clase 3. Confesión y transgresión: Georges Bataille y Michel Foucault
Bibliografía:
Bataille, Georges, El erotismo, Editorial Tusquets, Barcelona, 1997.
Bataille, Georges, Las lágrimas de Eros, Editorial Tusquets, Barcelona, 1997.
Foucault, Michel, Historia de la locura en la época clásica I y II, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1990.
Foucault, Michel, Historia de la Sexualidad I. La voluntad de saber, Siglo XXI Editores, Madrid, 1995.
Foucault, Michel, Prefacio a la transgresión en De lenguaje y literatura, Paidós, Barcelona, 1996.
Foucault, Michel, Los Anormales. Curso del College de France 1974-1975, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2000.

Clase 4. Lo libertino en imágenes: la imagen-pulsion en el cine
Bibliografía:
Deleuze, Gilles, La imagen-movimiento. Estudios sobre cine I, Paidós, Barcelona, 1994.
Gubern Román, El eros electrónico, Taurus, Madrid, 2000.
Gubern, Román, La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas, Anagrama, Barcelona, 2005.
Maniglier, Patrice y Zabunyan, Dork (ed.), Foucault va al cine (selección de textos), Nueva Visión, Buenos Aires, 2012.
Preciado, Beatriz, Pornotopía. Arquitectura y sexualidad en Plabyboy durante la guerra fría, Anagrama, Barcelona, 2010.


Visualización de escenas de películas: 1) Belle de Jour de Luis Buñuel (1967), 2) Ojos bien cerrados de Stanley Kubrick (1999), 3) Sasha Grey Expose de Jake Malone (2011), 4) Buttman Perversions de John Stagliano (2012).

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Duración: 4 clases
Costo: $500 (incluye material de lectura y una copa de vino)



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