Thursday, October 30, 2014

Entrevista a Roman Gubern

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Entrevisté a Roman Gubern para revista Código (México). 

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Tuesday, October 28, 2014

Crítica de JC a "Los nuevos rebeldes"


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Luis Diego Fernández, Los nuevos rebeldes. Artífices de sus propias formas de vida, Buenos Aires, Debate, 2013.

El argentino Luis Diego Fernández es un filósofo freelance y autogestionado cuya perspectiva hedonista puede granjearle la antipatía de quienes sólo admiten discursos elaborados desde la posición de víctima, según ha señalado él mismo en una entrevista. Entre los temas que le interesan se hallan el deseo, la pornografía, el vino, el dandismo y la contracultura. Ideológicamente se sitúa en un punto de fuga que lleva desde los niezscheanos de izquierda hasta los libertarios norteamericanos. Una sensibilidad anarcoindividualista o anarcoliberal le guía en la evocadora recopilación de prácticas y formas de socialización alternativas que analiza en su libro. Los nuevos rebeldes son personas que, en solitario o en grupo, intentan cultivar modos de existencia que se salen del consumismo, el emprendedorismo economicista y la burocratización de la vida. Constituyen, por tanto, formas de resistencia que crean mundos posibles y a la vez reales. Es evidente -y el autor lo recuerda en varias ocasiones- que no se trata de fenómenos enteramente nuevos. Según su argumento, entroncan con cierto espíritu sesentero -más californiano que parisino- que rebrota en situaciones de crisis como la actual.

En el libro nos encontramos con personajes tan variopintos como Sasha Grey, Gilles Deleuze, Jill Love, Michel Foucault, John Stagliano, Michel Onfray, Jean-Francois Revel, Ezequiel Martínez Estrada, Samuel Edward Konkin III, Steve Jobs, Henry David Thoreau, Lady Gaga, Jack Kerouac o Epicuro. Asimismo, por las páginas desfilan, a menudo a través de personas entrevistadas por el propio autor, la Plaza Tahrir, el Movimiento 15-M, Ocuppy Wall Street, los cacerolazos, el bitcoin, el poliamor, el freeganismo, el nudismo o la ética hacker.

Fernández intenta extraer el factor común de estos fenómenos sociopolíticos y culturales analizándolos mediante una clave interpretativa explícitamente neoanarquista -o mejor, posanarquista- que abandona ciertos rasgos del anarquismo clásico y mantiene otros. Tomando sobre todo la referencia latinoamericana, se distancia tanto del “populismo nacionalista estatista” como del “capitalismo monopólico conservador” (pág. 20). Su anarquismo, que no es contrario al mercado, abandona el colectivismo, la confianza en la revolución, el antiestatismo y las doctrinas omniexplicativas. En cambio, mantiene el antiautoritarismo, la defensa de los discriminados, la necesidad de desconfiar del poder, la construcción de grupos de afinidad, la autonomía y las microrresistencias (pág. 186). De acuerdo con esto, una suerte de nueva subjetividad ácrata se podría detectar, de maneras distintas, en todos los casos de nueva rebeldía retratados en el libro, cuyo perfil vendría definido por rasgos como el desclasamiento, la valoración de la formación autodidacta, el liberalismo en materia sexual, la autogestión del trabajo, el aprecio de la amistad, el espíritu de iniciativa o la ausencia de cinismo (véase la enumeración completa en la pág. 185).

Ese revival de valores libertarios es el que articula los capítulos del libro, agrupados en tres partes que en su conjunto incluyen una pequeña cartografía de las formas actuales de rebeldía. En la primera parte (“Contextos”) se presentan las ideas, autores y antecedentes históricos que inspiran el enfoque adoptado. En la segunda parte (“Personajes”) se habla de neohippismo, surf, psicoterapia, happening político, comunidades sin Estado, contraeconomía y contrasexualidad. En la tercera parte (“Escenarios”) escuchamos el testimonio de una persona que creó un grupo de afinidad alternativo a la familia y visitamos el Palermo porteño y California. Finalmente, un epílogo permite al autor retratarse a sí mismo y reivindicar la figura del intelectual libre frente al académico y al periodista.

Por lo demás, estamos ante un ensayo casi divulgativo, dicho sea sin el más mínimo desdoro. Es un libro bastante breve y de fácil lectura que no pretende avasallar. Intenta sugerir antes que sistematizar o exhibir una coherencia férrea. A veces el estilo es sentencioso e incluso flirtea con lo provocativo. He aquí, por ejemplo, el título del último capítulo: “La revolución fue en California, no en Cuba”.

El autor es plenamente honesto: aparte de poner sobre la mesa sus cartas ideológicas, elabora un discurso que no sitúa al lector en posición de inferioridad. A diferencia de esos discursos autoinmunizados y totalizantes a los que estamos tan acostumbrados cuando se tratan cuestiones políticas -ante los cuales sólo cabe asentir o sentirse mal-, el de Luis Diego se limita a proponer su punto de vista al lector como si conversara con él ante la mesa de un café. Lo hace sin timidez pero sin moralismo. Además, su actitud es crítica y a la vez afirmativa, alegre, alejada por igual del resentimiento y del optimismo ingenuo.

Como lector, el libro me ha dejado muy buen sabor de boca y casi ninguna incomodidad. Pero alguna tiene que haber. Una de ellas se refiere a la posibilidad de que se fuerce la interpretación libertaria de fenómenos demasiado heterogéneos y, a veces, históricamente muy distantes. Por ejemplo, calificar a Thoreau de “primer indignado” (pág. 97) constituye un buen recurso expositivo a condición de que no olvidemos el siglo y medio que nos separa de él. Creo que el autor es consciente de esto y por ello su tono es modesto, nada impositivo, más bien seductor. Su elección de materiales de análisis tiene algo de arbitrario. Y tampoco pasa nada, porque no pretende otra cosa. De hecho, unas ideas libertarias excesivamente monolíticas producirían una doctrina tan integrista como cualquier otra.

Otra incomodidad guarda relación con la cuestión de si la cultura dominante ha asimilado o es capaz de asimilar expresiones contraculturales como las que se recogen en el libro. No quiero caer en la dicotomía fácil entre cultura y contracultura, porque las cosas son mucho más complejas, pero si partimos de que ciertos fenómenos se caracterizan por constituir resistencias o rupturas de la norma, ¿no deberíamos hacernos cargo del hecho de que la propia norma es fluctuante y, hasta cierto punto, heterogénea? Tomemos el caso del surf, bellamente tratado en el capítulo 4. Allí se presenta esta actividad como algo más que un deporte, algo que logra un equilibrio entre lo individual y lo comunitario, se presta a la metáfora del viaje iniciático, reinventa la gestión epicúrea de los deseos e implica una actitud de constante apertura a la experiencia y búsqueda de cierta dosis de aventura. Creo que, con algunos de esos componentes, es fácil imaginar una asimilación “normativa” del surf como metáfora del espíritu emprendedor ligado al crecimiento profesional y la ética empresarial contemporánea, basada justamente en una subjetividad autocontrolada y abierta al cambio constante. Desde luego, esta asimilación dejaría fuera dimensiones del surf que se reivindican en el libro -el desinterés, el sentido comunitario-, pero puede servirnos como ejemplo para problematizar la relación entre lo normativo y lo que intenta salirse de la norma.

Sea como sea, el libro muestra que, siendo las perspectivas neomarxistas perfectamente legítimas, no son las únicas perspectivas críticas disponibles a la hora de entender los procesos sociopolíticos y culturales de nuestros días, aunque a veces broten con singular fuerza incorporando grandes relatos que nos intentan explicar sin vacilaciones todo lo que nos pasa. A este respecto no puedo evitar acordarme de la obra de John Holloway Agrietar el capitalismo, que también analiza procesos de resistencia diversos como las luchas indígenas zapatistas, las de los piqueteros argentinos y las de personas que ejercen el activismo fuera de las relaciones laborales, económicas y políticas dominantes. A diferencia de Fernández, sin embargo, Holloway incorpora un metarrelato según el cual todas esas formas de resistencia, además de constituir ensayos de maneras de vivir alternativas, sirven para socavar lo que en el relato funciona como el agente del mal: el capitalismo. Fernández, en cambio, se conforma con valorar las prácticas de resistencia por sí mismas. Simplemente constata que suponen cambios en la vida de la gente que las pone en marcha.

También es verdad que nadie -tampoco un anarquista- está libre de cometer el pecado de las metanarrativas que todo lo explican invocando un error primordial del que derivan todas nuestras desdichas: la explotación del hombre por el hombre, el poder, la pérdida de los lazos comunitarios, el alejamiento de la naturaleza, la ingerencia estatal, la obstrucción de la libertad, la violación de la esencia humana, lo que sea. Sin embargo, creo que Los nuevos rebeldes evita esa tentación, aunque sea porque se limita a barrer para casa sin disimulo -y sin resentimiento- invistiendo de valores libertarios a todos los fenómenos que interesan al autor. Y lo hace estupendamente.

José Carlos Loredo Narciandi


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Monday, October 27, 2014

Thomas Szasz y un mercado libre de drogas

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Para la revista No Retornable escribí un texto sobre Thomas Szasz y a favor de un mercado libre de drogas, acá lo pueden leer.

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Sunday, October 19, 2014

Foucault: lecturas liberales y anarquistas

 (Foucault en Buffalo, Estados Unidos)
 
  (Tapa original del libro de Revel)

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En el Suplemento Cultura de Perfil publiqué un artículo sobre Foucault, pensamiento de lo discontino (Amorrortu) el nuevo libro de Judith Revel. Acá lo pueden leer. 

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Friday, October 17, 2014

Ensayos Californianos, a la venta impreso


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Ya tengo los ejemplares de mi nuevo libro en mi poder. Lo venderé yo de forma personal y la librería Eterna Cadencia. Quien quiera comprar un volumen de esta pequeña tirada me contacta. El costo es de $ 100. Hago envíos al interior del país. Editó Editorial Innisfree.

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Sunday, October 12, 2014

En la radio: sobre Ensayos Californianos

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Estuve en el programa de radio Libros que mueden, con la conducción de Guillermo Piro. Pesenté mi libro Ensayos californianos. Hablamos sobre el anarquismo en Estados Unidos, el libertarismo,Karl Hess, Unabomber, Néstor Sánchez, Big Sur, el jazz, Clint Eastwood, Sasha Grey y demás cuestiones colaterales. A partir del minuto 40 comienza.


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Tuesday, October 07, 2014

Conversación en Fundación OSDE


  

La gente de Revista Sauna me invitó a su ciclo de charlas en Fundación OSDE. Tuve el placer de compartir la mesa con los artistas Marcelo Pombo y Natasha Voliakovsky. Este es un extracto de la conversación que tuvimos. 

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